18-Mayo-2026
Desesperados porque se acaba el tiempo para tumbar al Gobierno, los evistas radicalizados en La Paz comienzan a ejercer presión con acciones irracionales que están provocando la indignación del pueblo paceño.
Atentados contra el ornato público, destrozos de contenedores, enormes vidrios rotos en el teleférico, pared destruida en el Ministerio de Educación, y lo mas indignante, incendio de motorizados de la Policía, saqueo de tiendas y negocios abiertos, destrozo de puertas en domicilios particulares y agresiones físicas contra transeúntes que no se muestran contentos por la invasión de estos vándalos, están acrecentando el malestar ciudadano en la sede de gobierno.
Los pocos que apoyaban las medidas extremas de los marchistas y bloqueadores hoy muestran su total repudio a estas acciones colmadas de odio y violencia contra los citadinos paceños. En las redes sociales estalla la bronca de una sociedad cercada, secuestrada por los extremistas en esta ciudad, los ciudadanos están cansados porque no pueden desarrollar sus actividades económicas, laborales y cotidianas de manera habitual, por culpa de estos grupos salvajemente agresivos, a los que solo se les escucha vociferar “¡Que renuncie carajo!”, aduciendo que ya no tienen pliego petitorio alguno, solo quieren la renuncia del Presidente Rodrigo Paz.
Semejante irracionalidad no condice con el Estado de derecho que rige en el país. Las grandes mayorías votaron en las elecciones nacionales del pasado año para darle el mandato presidencial a Rodrigo Paz, les guste o no a las minorías del Chapare, y eso se debe cumplir estrictamente como manda la Constitución Política de Estado. Cualquier otra acción contra las autoridades legitima y legalmente constituidas, como el pedido de renuncia del primer mandatario del país, es simplemente un grave atentado contra el sistema democrático establecido en Bolivia, y es un delito penal que debe ser aplicado a los principales incitadores del golpe de Estado al que estamos asistiendo hoy.
Y no se trata de defender al presidente Rodrigo Paz, se trata de respetar la ley y la democracia, ambos pilares fundamentales de cualquier país que se precie de ser un Estado de derecho. Errores, hubo varios que cometió el Gobierno actual, entre los principales, el de ser un régimen extremadamente lento en la toma de decisiones para la transformación del país, que tanto espera la población, ni siquiera ha comenzado a desmantelar ese estado tranca que tanto critica Paz, a tal punto que mas del 90% de funcionarios estatales siguen siendo los mismos de la gestión anterior, es decir, pareciera que se esta dando continuidad nomas a la era masista de hace 20 años. Tiene la peor política comunicacional que se ha visto en los últimos 40 años, no informan nada oportunamente, dejan que cualquier conflicto se agrande por la falta de transparencia e información eficaz, etc.
Pero nada de esto justifica el pedido irracional de la renuncia del Presidente, en absoluto. El tiempo es extremadamente corto como para terminar de juzgar a un gobierno. Son solo 6 meses de gestión, y la Constitución señala sabiamente que si ese gobierno no ha cumplido con las expectativas de los bolivianos, se puede revocar su mandato después de haber cumplido al menos la mitad de su gestión constitucional. Cualquier otra medida esta en contra de la ley. Así nomas.
