“ROBA, PERO HACE”

Corrupción política
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Marzo-2026. ¿” Roba, pero hace” ?, esta una frase vergonzosa que al parecer ha sido acuñada por el colectivo ciudadano en Cochabamba hace pocos años atrás. Refleja una sociedad patológica que admite, tolera y fomenta la delincuencia de sus autoridades. Parece increíble, pero es real.

Sera que la población boliviana se ha acostumbrado a convivir con la más variada tipología de actos delincuenciales desde tiempos remotos? Y no nos referimos a costumbres ancestrales solamente, lo pudimos constatar, sin ir muy lejos, en los últimos 20 años de régimen masista, donde se comenzaron a multiplicar las denuncias de corrupción, sobreprecios, obras fantasmas, violaciones a la ley y hasta violaciones sexuales en todos los ámbitos del poder establecido. Aun a sabiendas de todos esos hechos, la gente siguió votando masivamente en las urnas por los lideres de ese régimen que duró 2 décadas.

Ya en los albores del nacimiento de nuestra Patria, el Libertador Simón Bolívar quiso extirpar radicalmente la corrupción en Sudamérica. El Decreto del 12 de enero de 1824 emitido en Perú, establecía la pena de muerte para funcionarios que malversaran fondos públicos. Si esa norma hubiera permanecido vigente hasta nuestros días, como en China, Corea del Norte u otros países, probablemente otra hubiera sido la historia de Bolivia y de Sudamérica.

Pero, ¿Por qué existe la corrupción? Son varios factores que crean el caldo de cultivo necesario para que germine la corrupción en esferas públicas. Generalmente se define como un abuso de poder para obtener beneficios personales, familiares o de grupo, de quienes detentan el poder. La corrupción se gesta en sociedades en las que existe debilidad institucional, falta de transparencia y, fundamentalmente la concentración excesiva de poder en un gobierno nacional, una Alcaldía, una Gobernación, etc. Bolivia lamentablemente cumple todos esos requisitos para ser considerado como un Estado corrupto. Sin embargo, existe un elemento, en mi criterio, tal vez mas importante que los anteriores.

Se trata de la permisibilidad de un pueblo, la tolerancia y hasta la admiración a sus autoridades, sabiendo que estas son corruptas. Y si esto es así, estamos ante una sociedad corrupta, que se siente impotente de demandar a sus autoridades por sus fechorías, porque de una o de otra manera, forma parte de ese circulo vicioso de la corrupción, en mayor o menor grado.

Toda autoridad electa, tiene la OBLIGACION de “hacer”, de trabajar por su ciudad, por su Departamento o por su país, pero nunca a cambio “robar”. Y si esa autoridad no cumple sus deberes, se debe aplicar los mecanismos que están establecidos por ley, para demandar a esa autoridad a que trabaje por su pueblo, caso contrario, exigir la revocatoria de mandato de ese mal funcionario. Y ni que se diga si se le descubre robando o malversando fondos. El pueblo debe pronunciarse y no ser cómplice de la corrupción, el funcionario debe ser inmediatamente destituido de sus funciones y puesto en manos de la Justicia, como sucede en países donde prevalecen la ética y la moral como principios básicos de comportamiento social.

El “Roba, pero hace” no tiene cabida en ninguna sociedad civilizada de este planeta, a no ser que se trate de un pueblo enfermo y corrupto. Se debe erradicar de raíz en Cochabamba y en Bolivia, ese tipo de frases, que no hacen otra cosa que reflejar a una sociedad moralmente decadente. Evitemos como país, que nos dediquen la tristemente célebre frase del francés Joseph de Maistre, “cada pueblo tiene la autoridad que se merece”  

CarloS. Millares

Es sociólogo

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