24 Agosto 2026
Cuando pasaron los 100 días de gestión del gobierno de Rodrigo Paz, llegué a la conclusión de que sobresalían 3 falencias fundamentales en el manejo de la administración del Estado.
Primero. La falta de definición de una política clara, firme y transparente. Lo que vimos mas bien fue un mar de indefiniciones, sembrando incertidumbre por doquier, dejando que los problemas crezcan, agravando la situación en todos los ámbitos, político, social y económico, pese a un gran respaldo social inicial.
Segundo. Un gobierno demasiado lento, aletargado, más allá de no tomar decisiones claras, como digo en el primer punto, cuando finalmente las tomaba, era demasiado tarde. Al empezar el problema de la gasolina contaminada, hubo semanas y semanas de silencio. Entretanto, ya se había instalado en la opinión pública la retórica de la ineficiencia, la corrupción y la incapacidad de gestión de este gobierno.
Tercero. Lo dije en repetidas oportunidades, este debe ser el gobierno más ineficiente de los últimos 50 años en el campo de la comunicación. Tal parece que ni las dictaduras militares de los años 70 y 80 fueron tan ineptas en el manejo de la información gubernamental. Claro, si el mismo presidente decidió achicar la oficina de Comunicación del gobierno a la mínima expresión con el pretexto de ahorrar presupuestos, sin darse cuenta que el pilar estratégico fundamental para cualquier autoridad electa es no solo hacer gestión, sino informar, socializar y transparentar oportunamente esa gestión, pues anticipamos lo que iba a suceder, y sucedió nomás. Y ahora todo apunta a que fue una maniobra para darle el bastón de mando comunicacional a Cerimedo.
Este gobierno no solo no informaba sobre lo que estaba haciendo como gestión, sino que, frente a los problemas, denuncias y acusaciones contra el régimen, optaba por callar y asumía la estrategia del avestruz, que, cuando ve venir un ataque, entierra la cabeza pensando que de esa manera el problema está solucionado.
Esa pésima política comunicacional desde el gobierno fue el caldo de cultivo perfecto para que los opositores desde el Chapare y de otras regiones comenzaran un proceso abrumador de desinformación y manipulación en las redes sociales en contra de Rodrigo Paz. Desde el gobierno solo un silencio absoluto.
Hoy los bolivianos vemos un cúmulo de graves escándalos políticos que ponen contra la pared a Rodrigo Paz. Uno de ellos tiene que ver con ese nombre tantas veces pronunciado en todo lado: Fernando Cerimedo. Lo que no sabíamos era que este sujeto, aparte de ser el “consejero” particular del presidente, ¡era quien manejaba los hilos de la comunicación gubernamental! La pregunta es: ¿nadie en el gobierno se daba cuenta del desastre comunicacional que estaba ejecutando Cerimedo? ¿A tanto llega la ceguera de Paz y sus ministros para avalar semejante chambonada? ¿O qué hay de por medio para que durante más de 9 meses no solo se haya mantenido a este foráneo en el gobierno, sino que cada día se le haya dado más poder?
El caso Cerimedo tiene muchas aristas y varios enfoques de análisis. Tan solo me he referido en esta oportunidad al tema de la comunicación gubernamental, que parece simple, pero por su carácter estratégico y de seguridad de Estado, toma amplia relevancia por las consecuencias que provocó en el país, a 9 meses de gestión de Rodrigo Paz.
