Septiembre 2026
Estamos a pocos días de la conclusión del Estado de Excepción dictaminado el 20 de junio de este año ante la situación de conmoción interna que vivía el país en ese momento. Los hechos demuestran que fue una medida acertada porque impuso paz y tranquilidad durante los 3 últimos meses, pese a varios intentos de romper el orden, que no tuvieron mayor éxito.
Este Estado de excepción fenece el próximo 18 de septiembre, y la pregunta que todos se hacen es, la pertinencia o no de renovar el mismo por otros 90 dias.
El bloqueo de carreteras iniciado a principios de este año, y que tuvo una duración de 53 dias, le ha infringido mucho daño a la economía de todo el país, pero tuvo mayor repercusión en las familias mas vulnerables de la sociedad. Los efectos de los bloqueos llegaron a dañar irremediablemente el poder adquisitivo de la población, generando escasez de alimentos, por ende, el alza del costo de vida, inflación y el peligroso incremento de la pobreza en Bolivia.
Nadie quiere que esa historia se repita en este país. Por eso, cuando se emitió del Decreto de Estado de excepción hace casi 3 meses, la mayoría de la ciudadanía lo aplaudió, pero también protestó porque llegó demasiado tarde.
Estamos a 15 días de comenzar el mes supuestamente “terrible”, el mes de octubre. Históricamente se afirma que es un mes de conflicto y enfrentamiento y que algo malo siempre pasa el mes que viene. Cabalmente a eso se suma el anuncio de fuerzas vinculadas al evismo, que se aprestan a conflictuar nuevamente el escenario político y social aprovechando la difícil situación económica por la que atraviesan los bolivianos.
Las redes sociales en los últimos días, están inundadas de avisos, memes, anuncios apocalípticos, noticias falsas que generan temor e incertidumbre en la familia boliviana. El mensaje es que en octubre se ejecuta una arremetida tal, que terminará destituyendo al presidente Rodrigo Paz, en una clara amenaza de un segundo intento de golpe de estado. Es una campaña, impresionantemente masiva, constante y muy costosa, con bots incluidos, lo que hace pensar que hay fuertes intereses políticos y económicos de por medio.
No podemos mentirnos y decir que no produjo ningún efecto en la sociedad, por supuesto que si. No hay espacio social donde no se hable del tema, la gente anda con la incertidumbre y las preguntas de rigor: ¿Qué pasará en octubre?, ¿será que destituyen al gobierno?, ¿Otra vez bloqueos?, ¿Tengo que aprovisionarme de alimentos, como me dicen? Hasta los políticos tradicionales están en una especie de “campaña electoral” anticipada, por si derrocan al gobierno y llaman a nuevas elecciones.
Por lo expuesto, es necesario tomar en cuenta la consideración de medidas preventivas ante esta provocación mediatica tan explicita y contundente. A nadie en sana razón, le conviene una nueva escalada de conflicto via bloqueo de carreteras en el país, excepto a determinados intereses foráneos que van mas allá del interés meramente nacional.
Llegamos a la conclusión que se debe ampliar la medida del Estado de excepción, por lo menos hasta disipar el nerviosismo popular de que algo muy grave se viene en octubre, que al final puede ser simple retorica, pero que también puede generar una predisposición social a que los subversivos actúen en consecuencia. Mas vale prevenir que lamentar dice el refrán, y nunca mas adecuado para esta ocasión.
¿En qué molesta el Estado de excepción a un ciudadano de bien? En NADA. Enfurece si, a gente subversiva y violenta que goza sembrando caos, división, confrontación, enfrentamientos y mejor todavía si hay muertos.
Carlos Millares
